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esos seres trabajadores

Siempre he sido la que mata bichos en mi casa: arañas, mosquitos, insectos palo, de los que vuelan, y de los que no. No se me escapa ni uno.
Hay quien grita, quien se queda paralizado, quien sale corriendo. Yo observo al minúsculo -aunque no siempre- animalito en cuestión y, si creo que puede dar más problemas que nada, zapatillazo. Siempre lo hago así: con una bailarina, una sandalia plana o de cuña o unos salones de diez centímetros de tacón. Nunca he matado a un pobre indefenso (indefenso! ja! que se lo digan a mi madre...) con una bota, y la razón puede ser que todos estos insectos hacen su aparición estelar cuando llega el buen tiempo y nosotros enseñamos los dedos de los pies.

Fotografía de Alicia V.
Y justo por eso, porque ya ha salido el sol -por fin! #yporfavorquédateynotevayasotravez- han vuelto todos mis amigos. No creáis que soy mala, que mato por placer, que vuelco mis iras y desilusiones sobre el último eslabón de la cadena alimentaria. Último eslabón, al menos en nuestro país: en Valladolid, se han podido degustar insectos durante unos meses y hasta hace muy poco en La Passión (C/Ruiz Hernández 15), pero ya no, por cuestiones de normativas y alcaldes con poco gusto por lo exótico.

También me gusta observarles. De esto me di cuenta el verano pasado cuando de repente me descubrí observando a una hilera de hormigas que caminaban afanosas por mi jardín, y me sentí como July Deply en Dos días en París, y no supe si lo que tenía que hacer era coger una polaroid o ponerme a dar zapatillazos por todo el césped.

fotograma "Two days in Paris"
No sé muy bien de dónde me viene esta costumbre. 
¿No te dan asco? Me preguntan siempre. Y la verdad es que no, me resultan curiosos, ahí, en su pequeño hábitat que es mi jardín o una maceta, sobreviviendo cada día, mientras nosotros nos quejamos de lo grande que es el mundo.
Hace un par de veranos, y a veces creo que ese pudo ser el comienzo de todo, durante unas vacaciones en Mallorca, nuestra habitación se lleno de hormigas. Yo tenía algunas chuches en una bolsa que, quizá -y sólo quizá- estaba mal cerrada. A mi me gusta decir que no, que ellas vinieron porque estaban acostumbradas a estar allí y los anteriores inquilinos temporales de aquella casa del sur de la isla las expulsaron y exterminaron a sus compañeras.

"Nuestro terrario" lo llamábamos. Durante días casi ni dormí intentando buscar en google soluciones para que se fueran sin tener que sacar la zapatilla. Y es que una madre lo intenta primero, siempre, por las buenas.
Rocié sal por las esquinas, esparcí hojas de laurel por su ordenada marcha militar, y puse el suelo como la puerta de una iglesia en día de boda con arroz crudo por todas partes. Ingredientes como para hacer una paella para quince en los rincones de nuestra preciosa casa de vacaciones.Y no se iban las malditas.

imagen vía princesstofu.com
Finalmente, y muy a mi pesar, compramos un insecticida y nos mudamos a la habitación de arriba.

Estoy segura de que días después sorprendieron con su desfile a los nuevos arrendatarios que llegaron tras nosotros para disfrutar del sol de la isla. Allí habían perecido muchas de las suyas y allí volverán siempre
Y es que ese lugar era de las hormigas, maldita sea. 

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de fotos cuadradas y otros trastornos de la mente

Sé que de lo que os hablo hoy no es nada nuevo, pero a mi me tiene emocionada. INSTAGRAM

¿Y por qué tanta emoción? Porque dicen que lo bueno se hace esperar, y  yo he esperado mucho. 


foto de @pomverte 
Veía como a mi alrededor todo el mundo todo el mundo se convertía en foodie , fotografiando cada plato, té o pasta que se le ponía por delante. Las flores de los jardines o calles de los demás eran más bonitas, con más colores y mucho más frescas que ninguna de las que yo viera. Y encontraban frases con mensaje oculto en las baldosas de la ciudad, en lugares donde, al parecer, mi vista no parecía alcanzar.

 foto de @alice_gao
foto de @saramanzanas
Las fiestas de mis contactos parecían más fiestas que la mía. No había nadie que tuviera los pies feos en primavera. ¡Con la mala fama que tienen! Y es que un filtro lo arregla todo
Por no hablar de los desayunos. De repente el desayuno por fin se convertía en la comida más importante del día y las meriendas se han vuelto a poner de moda.

foto de @palo_mation
foto de @pomverte 
Lo peor de todo comenzó cuando también yo empecé a ver bodegones e imágenes cuadradas por todas partes. Y así ocurrió: ahora instagrameo, y si queréis saber en cuantos tópicos llego a caer podéis verlo en mi cuenta, @alioli_ole (aunque todavía soy una novata).



Y vosotros, ¿a quién seguís en Instagram?
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*fotografías Instagram

los tulipanes brotan en primavera

Hice esta foto en Abril. Y ya no están.


La siguiente vez que fui por allí ya solo quedaba el tallo, como recuerdo de lo que fue. Y al final, eso es lo que queda, el recuerdo. Me alegro de haber llegado a tiempo para ver las flores, para fotografiarlas.
El año pasado, ni siquiera se dignaron a salir. Doce meses después se han levantado orgullosos para pavonearse de sus colores.

Es como un amor de verano que ocurre en primavera. Un amor intenso y efímero que, quizá, cuando vuelva a brotar saldrá más fuerte o quizá, se perderá entre la tierra.

*  Foto de Alicia V.

Feliz día de primavera
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